Martha fue violada por sus amigos el pasado 13 de enero en la ciudad de Quito, Diana asesinada por su novio el 19 de enero en Ibarra. Dos casos que partieron el corazón a la sociedad ecuatoriana al evidenciar la inseguridad en la que viven las mujeres. Sin embargo,  estos tristes acontecimientos solo destaparon la olla de una serie de hechos similares.

Fotografía: Juan Pablo Verdesoto

Daniela compartió, a mediados de este mes,  su testimonio de acoso. Un hombre 20 años mayor, no solo le atormenta en redes sociales, sino que la sigue a donde va. Decidió hablar para alertar que está en peligro y evitar un fatal desenlace.

El 15 de enero Valeria relató que dos hombres quisieron secuestrarla en la puerta de su casa. No lograron su objetivo pero la arrastraron, insultaron y robaron.

Una madre denunció el 20 de enero en la ciudad de Guayaquil que un adolescente  que vive cerca de su casa habría violado a su hija de 4 años.  La niña contó y el exámen médico confirmó que hubo defloración.

El 22 de enero Gloria fue violada delante de su hijo de 4 años. Tomó un taxi, dos hombres estaban adentro, se desviaron del camino, la obligaron a beber y la llevaron a una casa donde la atacaron.

La madrugada del 24 de enero fue hallado el cuerpo de una mujer desaparecida por 12 días en la ciudad de Santo Domingo. Su pareja confirmó que al enterarse de su embarazo la mató y desmembró. Guardó sus restos en un saco de yute.

Estos son solo algunos de los casos registrados en los medios de comunicación en lo que va del  2019. El año pasado en Ecuador se registraron 88 femicidios, según los reportes de las organizaciones sociales. La Unidad de Muertes Violentas (Dinased) de la Policía Nacional dice que son 59,  la mayoría de estos casos las agresiones fueron ocasionadas por las parejas de las víctimas.

Según la Encuesta de Relaciones Familiares y Violenvia de Género realizada por el INEC en 2011, de las mujeres violentadas el  76%  fue agredida por su pareja o expareja y el 24% restante por otras personas: familiares, compañeros de trabajo, jefes, amigos,entre otros.

En octubre pasado,  María V. de  57 años fue agredida físicamente por uno de sus empleadores.  Todos los sábados acudía a la casa de la familia donde se encargaba de los asuntos contables.  

Un sábado como cualquier otro cambio todo para María V., uno de los hijos de la familia se le acercó y le dijo “Tengo unas facturas de mi mamá, venga a ver”.  Se levantó y lo siguió. Le llevó a un cuarto pequeño que lo utilizan como bodega. Ahora ella reconoce que confió demasiado, pero jamás se le ocurrió que algo podía sucederle.   El hombre de unos 40 años cerró la puerta con seguro  y le empezó a pegar. Le acusaba que se está robando dinero de su madre.

María V. no recuerda mucho de ese momento,   solo que se tapaba la cara, mientras él le pateaba y golpeaba por todo el cuerpo. Dice que gritaba y pedía ayuda, pero que eso le ponía más violento.  No sabe cuánto tiempo duró, para ella  fueron horas.

 Sus gritos fueron escuchados por otro de los hijos de la familia y por la señora que hace la limpieza.  La salvaron.

La encuesta del INEC revela que  el  12,7% de mujeres  que ha sufrido agresiones de personas que no son su pareja o expareja ha sido violentada físicamente, un 23.7%  ha sido maltratada psicológicamente, un 46,5% sexualmente y un 39% ha sufrido de violencia patrimonial.

Como resultado , María V. estaba llena de moretones en varias partes de su cuerpo. Muestra sus fotos e impresionan: piernas,  brazos, senos y abdomen totalmente golpeados.  Y, obviamente con sus nervios destrozados. Le asustaba hasta el timbre del celular.

Fue al médico tenía una leve lesión en las costillas, le mandaron a soplar la botella, reposo por unos días.   Decidió hacer la denuncia y ahí realmente empezó su calvario. El exámen médico legal en definitiva decía que no era nada, y que el reposo era necesario.  María V. dice que la doctora encargada nunca se le acercó, solo la  vio a una distancia de un metro y medio. “No te chequean bien, incluso le dije tengo el CD las radiografíaas de las costillas y no me hizo caso”.

 Al momento de hacer los trámites en la Comisaría de Tumbaco porque el hecho ocurrió en Cumbayá (valle de Quito),  le explicaron que al  no ser un caso de  violencia intrafamiliar ella debe dar todas las facilidades  a los agentes  y  mucho mejor si se moviliza con ellos para que les indique a dónde deben ir. “Vivo en el Centro, era muy complicado. Tenía que pagarles la movilización porque no tengo auto, así que desistí. Me pareció muy injusto”

Durante las 2 semanas siguientes María V.  seguía con su vida traquila hasta que recibió llamadas de este hombre. No le decía nada, solo le  respiraba.  En una de esas llamadas, se armó de valor y le  dijo que la Policía estaba al tanto. Pocos días  después el hermano de este hombre se contactó con ella  para “indemnizarle” con $2.000 para que pueda cubrir los gastos médicos.

Gloria Camacho públicó en 2014 un análisis de la  mencionada encuesta del INEC , en el que se constata que 1 de cada 2 mujeres  ha sufrido alguna agresión de quien  tuvo o ha tenido alguna relación de pareja afectiva o íntima.

De las mujeres maltratadas por su pareja el  43,4% ha sufrido agresión psicológica, el 35% física, el 10,7% patrimonial y el 14,5% sexual.

Isabel de 42 años . Estuvo 6 años con Juan Diego.  6 años de una relación llena de maltratos no solo fìsicos, sino también psicológicos. Hace 14 mese es libre, pudo decir adiós y agradece seguir viva.

Juan Diego le maltrato físicamente infinidad de veces. La primera vez fue saliendo del trabajo: él la llevaba a su casa, en el trayevto ella regresó a ver el auto de al lado y allí empezó todo. Le reclamó que estaba coquetando y todo el camino le buscaba pelea por ese tema.Finalmente cuando llegaron a la casa le pegó.

Isabela no entendía, lloró, pero tampoco tuvo las fuerzas para salir de ahí. Ella asegura que este tipo de personas (maltratadores)  llegan a conocerte tan bien, que van acabando tu seguridad poco a poco, de tal forma que cuando  te violentan  solo te sientes culpable y encima más sientes la necesidad de dar explicaciones. ¿ Por qué ?

“Nadie sabe, ahora viendo atrás no me explico”.

En otra ocasión, le ahorcó tan fuerte que las huellas de sus dedos quedaron marcadas. Tuvo que ir al hospital no podía mover el cuello. Juan Diego mismo la llevó al hospital, ella les dijo a los médicos que le habían asaltado. Los músculos fueron afectados, tuvo que usar cuello ortopédico.

Una de cada 3 mujeres ha sufrido golpes en su cuerpo con algún objeto, con las manos, patadas, jaloneadas, asustadas, heridas y lastmadas, reporta el estudio del INEC.

Isabel no quiere victimizarse. Está consciente que la mujer que permite que la maltraten dos veces veces tiene un problema. “ Quieres llenar algún vacío que tienes, a veces es ego,  piensas que tú le vas a hacer cambiar porque eres especial, quieres demostrar a la gente que te decía que el tipo no vale que sí es la persona idónea”

Llegó un punto en que los golpes no le dolían, lo que realmente le lastimaba era la actitud de él, de querer cuidarla luego de que le pegaba, o de hacerse el que nada ha pasado.

Ella abre su corazón y dice que una mujer  siempre tiene las señales cerca pero decide ignorarlas. Y desde su experiencia aconseja que un hombre que tiene cambios repentinos de carácter,  que busca el conflicto, que tiene lenguaje corporal agresivo,  que no te escucha, que ignora tus cosas, sin duda no va a ser una buena pareja.  Asegura que uno tiene que correr si alguien intenta cambiar tu forma de ser o minimiza tu trabajo.

Según el INEC,  de las mujeres que han sufrido violencia por parte de sus  parejas o exparejas, un 29,8%  admite haber sido insultadas , ofendidas y humilladas.Un 21.4% dice que fue amenazada con ser golpeada.  Un 7% fue encerrada o prohibida de recibir visitas. Un 5,3%  recibió amenazas de muerte, que mataría a los niños o se mataría él. Un 3,4%  asegura haber sido amenazada  con  cuchillo, navaja o pistola.

Natalia tiene 35 años. Aunque ahora su vida va bien hace 6 años fue todo un infierno. También fue maltratada por su novio de ese entonces. Él era un año menor, se querían muchísimo.  Para ella fue todo sorpresivo porque un día, de la nada, hizo un comentario en contra de su familia, ella le dijo que así no eran las cosas y él reaccionó: le mordió en el brazo.Natalia siempre ha sido una mujer fuerte, se fue.

Lo que no se explica es por qué  luego de varias semanas que él la buscó, regresó.   Estuvieron bien unos 3  meses, hasta que en una pelea le empujó contra la pared y se golpeó la cabeza. Desde esa vez no pudo controlar nada,  ni a ella misma. Le daba miedo tomar medidas y se sentía muy insegura. “Creo que fue acabando mi autoestima sin que me diera cuenta, yo aunque no estaba feliz en la relación,  tontamente pensaba  que nadie me iba a querer más y peor luego de que me han tratado así”.

 Le golpeó dos veces más:  la una le dio un codazo en el brazo mientras discutían en el carro y la otra en la casa.  Salían de una fiesta, habían tomado un poco, pero no estaban borrachos, totalmente conscietes, dice. Decidieron ir al departamento de él, no discutieron nada, estaban bien, pero él se alocó y le pego fuerte con las manos, también le pateó. Ella se fue, pero no definitivamente, al otro día le pidió perdón llorando y le dio una nueva oportunidad.

De acuerdo con el INEC, al  24.4% de las mujeres agredidas les han empujado o jalado el cabello y a un 22,9% les han pegado con las manos u objetos y un 12% ha recibido patadas.

El desenlace fue luego de otros 3 meses más.  Ya no hubo maltrato físico, pero él era súper indiferente con sus cosas.  Natalia a veces pensaba que le tenía odio  y ella como mujer  no podía entenderse, estaba frustrada y pasando lo que siempre criticó    “ Yo solía decir,  cuando me contaban este tipo de historias, si te alzan la mano, les denuncias y te vas”, ya viviéndolo en carne propia no podía, hasta que mujer la llamó y le confeso la infidelidad de su novio.

Fue la gota que derramó el vaso. A su novio pareció no importarle, se despidieron y  Natalia empezó su  proceso de sanación con un psicólogo.  Le costó mucho, pero lo logró.  

“Como nunca se van del todo, me buscó luego de algunas semanas, pero ni siquiera le respondí. Me di cuenta que, al fin, estaba libre”

600 mujeres han perdido la vida por violencia de género desde 2014, según las cifras recopiladas por La Fundación Aldea, en alianza con la Red Nacional de Casas de Acogida, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu) y Taller Comunicación Mujer .

Otras cifras:

Según cifras oficiales divulgadas por www.metroecuador.com.ec, revelan que en los ùltimos 3 años el promedio de mujeres violadas ha sido de 11 por dìa. Además,  que cada año 2.000 mujeres menores de edad quedan embarazadas,  en su mayoría por violación.

Por su parte, la presidenta de la  Fundación María Guare, aseguró  a diario El Universo que año a año se represarían en la Fiscalía unas 35.000 denuncias por violencia psicológica. Y que 6 de cada 10 mujeres son violentadas en Ecuador.

Según datos de Fundación Aldea, se registra en el país 1 asesinato por causa de género cada 3 dìas. Una de cada cuatro mujeres ha sufrido violencia sexual.