Conforme avanza la mañana, al inicio del nuevo año, de poco a poco empiezan a llegar por las calles de Píllaro las guarichas, los diablos, los capariches y las parejas de línea a los sitios de concentración, a esas viejas casonas que perduran en el tiempo. Así se inicia cada primero de enero la Diablada Pillareña.

Ellos son los personajes de la Diablada cuya fiesta cultural se realiza del 1 al 6 de enero en el poblado de Píllaro, enclavado en el corazón de los Andes del Ecuador.  El vocablo Píllaro vienes del cayapa Pilla = Relámpago y Ru = Hueco u Hondón, y el significado de Píllaro es la Cuenca del relámpago. Píllaro igual que Rumiñahui son símbolos de rebeldía y lucha por la libertad.

De las comunidades bajan Las  guarichas, los diablos y los capariches portan trajes multicolores con vistosas máscaras. Su cuerpo está lleno de energía para bailar al ritmo de la banda de pueblo que entona canciones.  En el camino al centro de la ciudad se van sumando y llegan grupos numerosos de hasta pasar los 1000 disfrazados.

Píllaro

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

En Píllaro realizan su mejor baile ante miles de espectadores, los diablos avanzan y retroceden resguardando a cada partida y colocando ají en la boca de las personas descuidadas. Así se apoderan del centro y realizan su mejor baile frente a la iglesia matriz.

La diablada no es un culto al Diablo, es una tradición cultural que pervive en el tiempo, y es una de las primeras diabladas que se celebran en los pueblos del mundo. Las diabladas son esas formas culturales populares, que la iglesia o las dictaduras prohibieron en varios países y ahora se lo rescata, para darle el valor cultural del que nacieron.

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña

Fotografía: Carlos Campaña