La maldita o bendita pelota, depende del lado que quiera uno verlo, llegó a Sarayaku y uno de sus hijos, Eriberto Gualinga, amante y estudioso de su pueblo nos ha facilitado un pequeño retrato en video de esa quimera

Sarayaku

Fotografía: Eriberto Gualinga

Taita Sabino Gualinga Cuji uno de los chamanes del Pueblo de Kichwa de Sarayaku, podría haber visionado que sus nietos formarían un equipo de fútbol profesional, quizá mama Cristina Gualinga parió la idea en uno de sus descendientes o puede ser que ese Bosque Sagrado, que lo cuidan y atesoran, guardaba el secreto de que una pelota número cinco, la que llena estadios de la talla del Bernabéu, del Nou Camp o los dos míticos estadios de América Latina, el Azteca y el Maracaná, rodaría por sus tierras y territorios ancestrales, apetecidas por petroleras, madereras u otras empresas extractivistas, y a cuyos runas, con ayuda de varios gobiernos, que incluyen al de la Revolución Ciudadana o Buen Vivir, que los criminalizó.

No lo sé, pero una llamada de mi amigo y ex presidente del Movimiento Indígena del Ecuador, Conaie, Marlon Santi, me despertó la curiosidad y entré a buscar de qué se trataba el tema.

La maldita o bendita pelota, depende del lado que quiera uno verlo, llegó a Sarayaku y uno de sus hijos, Eriberto Gualinga, amante y estudioso de su pueblo nos ha facilitado un pequeño retrato en video de esa quimera, de que su guerrero pueblo de Sarayaku tenga un equipo de fútbol y sueñen, tal cual soñaron varios jugadores, dominar a ese objeto redondo, que mueve a millones de fanáticos en el mundo y que ahora mueve a su pueblo, al que se lo conoce por sus mujeres y hombres guerreros, el Pueblo del Medio Día, en el que nació una nueva escuela, el de la pelota número 5.