Una cultura,  un pueblo  sin idioma está preso y amordazado para que no pueda expresarse.

Fotografía: Educación Bilingüe del Perú

Sisa Pacari Bacacela

Este 21 de febrero, para los pueblos originarios aurorales,  debería ser el más importante que los anteriores porque   está dentro de la declaración  del  2019  año internacional de las lenguas indígenas, declarado por la Unesco.

El 17 de noviembre de 1999,  la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró  el 21 de enero día internacional de las lenguas nativas, en memoria de los miles de  bangladesh muertos el 21 de febrero de 1952 del movimiento por la lengua bengalí, cuando la policía y el ejército  del estado pakistaní dispararon y mataron a la multitud hablante de la lengua bengalí  que se manifestaba contra  el estado exigiendo sus derechos linguísticos en Dhaka.

Después de 20 años de esta declaración, las lenguas nativas de  los pueblos y nacionalidades han continuado en el camino tortuoso de su desaparición. Los gobiernos han acogido esta declaración como un símbolo del cual no ha pasado  la toma de acciones ni  a políticas públicas para la preservación de las lenguas indígenas.

En  el planeta somos 370 millones de pueblos nativos; de todos los países del mundo, 90 países tienen comunidades y pueblos indígenas, en los cuales hay  5 mil   culturas diferentes que hablan 7 mil idiomas. Y es doloroso saber que  2680 idiomas están en peligro de extinción. La UNICEF  dice  una lengua está en peligro de extinción cuando  solo  hay 10 mil personas  hablantes. Cada dos semanas desaparece una lengua y  con ello se  lleva consigo todo un patrimonio cultural e intelectual.

En  América o Abya Yala,  actualmente  hay 826 pueblos nativos y otros 200 viven en aislamiento voluntario. Los países con mayor población indígena  son:  Brasil con  305, Colombia, 102, Perú, 85, México 78, Bolivia con 39.

Por eso, este año las Naciones Unidas con esta declaración trata de  estimular la toma de medidas urgentes para  la  preservación, la revitalización  y la  promoción. Insta a los estados, a sus instituciones y a los hablantes a trabajar este año  internacional en 5 áreas claves:

  1. Aumento de la comprensión, la reconciliación y la cooperación
  2. Creación de condiciones favorables para el intercambio de conocimientos  y la difusión de buenas prácticas hacia las lenguas indígenas
  3. Integración de las lenguas indígenas en el establecimiento de normas.
  4. Empoderamiento  a través de la creación de capacidad es decir  que los pueblos originarios nos interesemos en mantener nuestro idioma y exijamos al estado que adopte medidas que apoyen accedan y promuevan las lenguas indígenas de acuerdo a los derechos de las personas que hablan.
  5. Crecimiento y desarrollo  a través de la elaboración de nuevos conocimientos. (IYIL2019).

La lengua nativa es dignidad histórica

La historia de nuestras raíces, el origen de donde provenimos está en la lengua. Es lamentable que  muchos descendientes de los pueblos  originarios, debido al peso histórico de  exclusión y discriminación racial, surgida desde la colonia, han hecho lo imposible para alejarse de sus orígenes y asimilarse a la cultura dominante, la mestiza. Los pueblos originarios están en las urbes en las grandes ciudades, están ahí, aculturados y perdidos. No obstante se expresan en sus apellidos, en sus genes y en las tradiciones y costumbres todavía practicados.

“Las lenguas cumplen un papel fundamental  en  la vida diaria de las personas y comunidades. Las lenguas son un instrumento de comunicación, educación,  integración social”.(IYIL2019)

Desde un enfoque plurilingüe, el uso de las lenguas maternas “es un componente esencial de la educación de calidad, que es la base para empoderar a las mujeres y a los hombres y a sus sociedades. Debemos reconocer y promover este potencial de las lenguas para no dejar a nadie rezagado y construir un futuro más justo y sostenible para todos”, señala los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS Agenda 2030).

Los idiomas, están relacionados  con la identidad, la comunicación, la integración social, la educación y el desarrollo. No obstante, por los procesos de globalización, las lenguas nativas están  amenazadas de extinción. No se ha incorporado a los sistemas educativos y al dominio público y menos aún en la tecnología digital.

Los pueblos  raizales nativos hemos y estamos resistiendo  a desaparecer, no queremos morir porque nuestras lenguas nativas reafirman la continuidad cultural y lingüística. Al no hablarla y solo comprenderla estamos sometiendo a una lenta agonía. Y  cuando desparece con el  o la última hablante se pierde una cultura; se pierden  las manifestaciones culturales, las tradiciones, los recuerdos, las formas de pensamiento y expresión.

El idioma de una cultura es el instrumento de comunicación, de expresión  de sentimientos y emociones, de los conocimientos, sabidurías, de una cosmogonía y forma de estar en este presente o kay pacha de sus hablantes.

El mundo moderno para su permanencia tiene lenguas dominantes, en nuestro caso latinoamericano y ecuatoriano, el castellano y el inglés; presionados e ilusionados por la globalización los sujetos hablantes han abandonado su lengua nativa. 

“Para que una persona pueda sentirse cómoda en el mundo actual es esencial que no se la obligue, para entrar en él, a abandonar la lengua que forma parte de su identidad”. Porque “todas las lenguas tienen el mismo derecho a que se respete su dignidad”. (Amin Maalouf, 1999)

Trato de entender por qué los  pueblos originarios nos avergonzamos y rechazamos a nosotras mismas, a la madre. Desde que Europa encubrió a los “otros”, (Enrique Dussel), somos negados y humillados en nuestra dignidad, mirados eurocéntricamente como los condenados a desaparecer. Por qué en la historia humana, la afirmación de occidente, de Europa  ha significado  la negación de Abya Yala, del otro.  Al  mismo tiempo rechazamos  que a nombre de tal afirmación se continúa asesinando a sujetos de diferentes culturas y pensamientos. Nos eriza la piel y  llora el espíritu cuando  en los centros educativos nos obligan a hablar una lengua ajena, se ríen  si en una institución pública o privada  se pretende  hablar en nuestra lengua. Nos avergüenzan y minimizan, simplemente nos ignoran y no nos atienden. Allí en sus entrañas heridas nace el cortar sus raíces, alejarse y olvidarse de su lengua madre. Amín Maalouf dice, “No hay nada más peligroso que tratar de cortar el maternal cordón que une a un hombre con su lengua. Cuando se corta o se perturba gravemente, ello afecta de manera desastrosa a su identidad entera”.  El derecho  “de toda persona a hablar su lengua no debería suscitar ninguna vacilación”, acota Maalouf.

En la lengua hablada está  su “mundo de vida” del runa andino (hombre y mujer) cuando decía “Darle más vida a la vida, eso es la vida”. A menudo me cuestiono ¿Cómo podemos olvidarnos  de nuestra cultura, de nuestras ancestras?  ¿Cómo voy a cortar los lazos que me unen a ella? Si dejamos el campo, nuestro estar y  ahora estamos en las ciudades, de ninguna manera nos puede  amputar nuestra  lengua y pensamiento. No nos puede quitar nuestra identidad cultural, porque la identidad no se   divide en mitades ni tercios, no se construye de compartimentos. Nuestra identidad es una sola, producto de todos los elementos que la han configurado. En el fondo de cada persona, hay una verdad profunda, nuestra esencia, dada desde nuestro nacimiento y enriquecida con todos los tiempos y espacios.

 Bannheim, luego de vivir  por más de 10 años en Bolivia, dice que  el kichwa es el único idioma inclusivo y por eso es tan importante hablarlo porque solo el hablante andino kichwa  es un ser que se preocupa de los demás, de los otros; esta filosofía de vida  choca con  el individualismo  del occidental, del gringo, del “yo”, por eso es egoísta, competitivo, destructor. De la misma forma  no hay distinción entre  el yo y nosotros, esto nos pone en un lugar común con el otro.  Y este pensamiento, en el momento actual debería llevarnos a  recuperar el espíritu de “nosotros” a compartir ideas, a sentirnos parte de algo mucho mayor que nosotros mismos y así podríamos dar un salto a la construcción de un estado plurinacional e intercultural.

Desde las Naciones Unidas se dice que este año 2019 es el año internacional de las lenguas porque se  pretende la comprensión y reconciliación de las distintas culturas, de los distintos pueblos y nacionalidades, la reconciliación entre  el área rural y la urbana. Considerar a las lenguas nativas originarias y a los pueblos y nacionalidades como fundamento de la construcción del estado plurinacional y la sociedad intercultural, es también pensar en un desarrollo sostenible y reciliente. Y para lograr esta misión el primer paso es entender que los seres humanos no somos dueños de los recursos naturales, sino que en realidad somos parte de un todo, somos parte de la Madre Naturaleza, parte del cosmos. En otras palabras, para aprehender  esta filosofía y avanzar como sociedades pacíficas es necesario rescatar, comprender y practicar el idioma materno ancestral. Esto nos llevaría  a un entendimiento común con valores importantes como respeto, tolerancia y equidad.

Bibliografía de referencia:

Amin Maalouf, 1999,  Identidades asesinas, Alianza Editorial.

Audrey Azoulay, Directora General  de UNESCO, 2019.

Agenda 2030 y los ODS.

Enrique Dussel, 1492, el encubrimiento del otro.