Quito, 23 de septiembre de 2025
El teatro social está trazado. De un lado está el Gobierno de Noboa, con un programa que cuenta con el apoyo del FMI, de las instituciones del Estado y de los grupos económicos de poder nacional; y de otro, el pueblo movilizado.
El Gobierno creía que podía imponer una medida después de otra sin mayor resistencia social. Después del paquete de leyes – inconstitucionales – para legalizar las privatizaciones y el control autoritario del país, buscó imponer el proyecto minero en los páramos de Kimsacocha, y eliminó el subsidio al diésel. La sorpresa fue la respuesta popular.
La Marcha del Quinto Río en Cuenca, con la participación de más de 100 mil personas mostró la voluntad cívica de defensa del agua y la vida. Y ahora el paro convocado por la CONAIE nos representa a todos y todas los que defendemos la democracia y la vida.
Sentimos la indignación del pueblo frente a medidas insensibles e impopulares. El alza del diésel castiga el transporte de pasajeros y carga, con efectos inflacionarios y especulativos, la subida del costo de la vida. El Gobierno necesitaba esta medida para obtener la aprobación del FMI y poder negociar nueva deuda internacional.
La movilización de protesta popular es legítima
La movilización de protesta popular es legítima, constitucional y necesaria. Ante el rechazo social y la baja de la credibilidad del Gobierno, Noboa dio un giro, intentó imponer la convocatoria a una Asamblea Constituyente, cuyo único propósito es desmontar el reconocimiento de derechos que tantas luchas nos costaron. ¿Acaso quieren quitarle derechos a la naturaleza? ¿Buscan acallar a la Corte Constitucional? ¿Acaso esperan acumular más poder presidencial para imponer una agenda de beneficio exclusivo para los más ricos exportadores, banqueros y potentados? ¿Aspiran a eliminar los sectores estratégicos de la economía y asaltar los bienes públicos de los que todavía no nos han podido despojar? ¿Acaso quieren hipotecar la soberanía con bases militares extranjeras? ¿Acaso sueñan con desconocer las consultas populares que rechazaron el extractivismo voraz y privilegiaron el agua y la vida?
¿Lucha contra las mafias del narcotráfico?
Con el argumento de la lucha contra las mafias del narcotráfico y del crimen organizado, el régimen pretende imponernos una agenda claramente impopular, que no recibió el apoyo popular y que no queremos. Quiere imponer la minería con la destrucción de la “Casa común”, los páramos, la biodiversidad, los territorios comunales. Quiere apoderarse de los fondos del IESS, para financiar el Presupuesto del Estado y beneficiar a los monopolios de clínicas privadas. Ha convertido la salud pública en una sombra inoperante y mortal, sin medicinas ni servicios a la gente. Quiere hacer de la educación pública un fantasma sin cuerpo, sin alma y sin infraestructura. Quiere tapar el fracaso de su estrategia de “guerra interna” contra las mafias y el crimen organizado: ¡tenemos más homicidios que en 2023!
Está en juego no sólo el alza del precio del diésel, sino la vigencia de la democracia, la paz social, o la imposición de un neoliberalismo hambreador y un autoritarismo criminal.
Para responder a este proyecto de muerte, la primera condición es reconstituir la unidad de los movimientos sociales y cívicos, en torno a un programa alternativo para salir de la crisis económica y de la violencia criminal. En esta dirección, respaldamos la convocatoria al Parlamento de los Pueblos, como espacio de decisión unitaria.
RECHAZAMOS LA CONVOCATORIA A UNA CONSTITUYENTE REGRESIVA.
RECHAZAMOS EL AUMENTO DEL PRECIO DEL DIÉSEL.
RECHAZAMOS EL AUTORITARISMO CRIMINAL.
¡QUE VIVA LA UNIDAD Y LA PROTESTA DEL PUEBLO ECUATORIANO!



Comisión de Vivencia Fe y Política
Seguimos difundiendo aquello en lo que creemos y por lo que siempre hemos luchado, los derechos del movimiento indígena, de las mujeres o warmis, de los grupos LGTBI, de los trabajadores y los derechos de cuidar a la naturaleza.
Múltiples voces, distintas ideas, pensamientos y miradas.









