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Ecuador dice NO a un cambio profundo de la Constitución: Triunfo de la democracia

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa sufrió una derrota histórica: los ciudadanos rechazaron en bloque sus propuestas de reforma constitucional en un referéndum nacional. Todas las preguntas —que incluían temas tan polémicos como permitir bases militares extranjeras, reducir el número de asambleístas o convocar a una Asamblea Constituyente— fueron rechazadas.

Miles de ecuatorianos en España acuden al IFEMA para participar en la consulta popular del 16 de noviembre del 2025.
Fotografía: Salgado Albán/ChakanaNews.

¿Qué decía Noboa?

Las reformas propuestas por Noboa no eran menores: buscaba reescribir partes fundamentales de la Constitución. Algunas de sus principales apuestas eran:

  • Permitir bases militares extranjeras en el territorio ecuatoriano, una medida que revertiría prohibiciones históricas.
  • Eliminar el financiamiento público a los partidos políticos, una medida dirigida a reducir la dependencia del Estado en la financiación partidista.
  • Reducir la cantidad de asambleístas, un cambio con impacto en la representación institucional del país.
  • Convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna.

Para Noboa, estos cambios eran parte de un plan más amplio: impulsar una “refundación” del Estado ecuatoriano, reforzar su estrategia de seguridad y dar un giro institucional profundo.

Miles de ecuatorianos en España acuden al IFEMA para participar en la consulta popular del 16 de noviembre del 2025.
Fotografía: Salgado Albán/ChakanaNews.
Miles de ecuatorianos en España acuden al IFEMA para participar en la consulta popular del 16 de noviembre del 2025. Fotografía: Salgado Albán.

La respuesta popular: un “no” contundente

En el referéndum participaron alrededor de 13,9 millones de ciudadanos, según reporta El País.

  • El 61,6 % de los votos dijeron “no” a la creación de una Asamblea Constituyente.
  • Todas las demás preguntas también fueron rechazadas con mayoría clara.

Este resultado no solo marca un golpe político para Noboa, sino también una señal clara: una parte significativa de la ciudadanía no confía en su visión para reformar el Estado.

Miles de ecuatorianos en España acuden al IFEMA para participar en la consulta popular del 16 de noviembre del 2025.
Fotografía: Salgado Albán/ChakanaNews.

¿Por qué tanta resistencia?

Diferentes analistas han señalado varias razones:

  1. Desconexión con el sentir popular: Según estas voces, el gobierno de Noboa presenta sus propuestas con un enfoque demasiado mediático, asistencialista y poco dialogado con diferentes sectores.
  2. Miedo al autoritarismo: Algunas de las reformas propuestas podrían concentrar poder. Esto ha generado recelos desde sectores indígenas y organizaciones críticas, que interpretan el referéndum como un intento de socavar contrapesos institucionales.
  3. Protección ambiental y derechos indígenas en riesgo: Un punto especialmente sensible es la posible pérdida de derechos adquiridos para la naturaleza y las comunidades indígenas. La Constitución ecuatoriana es una de las pocas que reconoce explícitamente los derechos de la naturaleza, y hay temor de que una nueva carta magna debilite esas protecciones.
  4. Tensiones institucionales: El proceso ha tenido roces con la Corte Constitucional, que ha rechazado varias de las preguntas de Noboa por considerarlas peligrosas para la separación de poderes.
Miles de ecuatorianos en España acuden al IFEMA para participar en la consulta popular del 16 de noviembre del 2025.
Fotografía: Salgado Albán/ChakanaNews.

Montecristi vive

El economista y político ecuatoriano Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente de Montecristi y una de las voces intelectuales más influyentes del país, destaca que “el pueblo ecuatoriano demostró nuevamente su madurez democrática con el contundente triunfo del NO en las cuatro preguntas de la consulta popular. Para Acosta, este resultado significó una defensa firme de los derechos ciudadanos frente a la propuesta del gobierno, respaldada por élites que buscaban consolidar un proyecto autoritario.

Según Acosta, “la ciudadanía supo ver más allá de la propaganda oficial y comprendió que ninguna de las preguntas ofrecía respuestas reales a los problemas nacionales. Por ello, esta victoria no puede ser apropiada por ningún partido ni caudillo: es un logro colectivo de la democracia ecuatoriana.”

El autor sostiene que “el gobierno de Noboa debe procesar esta derrota mediante un diálogo amplio y auténtico, entendiendo que la crisis del país no se resolverá con imposiciones ni con la visión estrecha de los grupos de poder. Sólo políticas construidas junto a todos los sectores, con justicia social y ecológica, podrán responder a la situación actual. De lo contrario, advierte Acosta, el descontento social crecerá de forma sostenida.

Concluye afirmando que “el pueblo —en su diversidad, creatividad y compromiso— ha demostrado ser la base de una unidad auténticamente transformadora.

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